Una pequeña aproximación, un fragmento de historia.

Nací en Madrid en el año 82, e hice todas las cosas que tocaba hacer y algunas más, por puro disfrute de explorar aquello que me estaba vedado. Disfruté de una infancia cerca de los parques y las bicicletas y en mi adolescencia me refugié en los libros y la escritura. Soy librera vocacional desde hace catorce años, pero como nunca me ha gustado conformarme también soy gestora cultural, escritora con ninguna intención editorial, creadora de paisajes sonoros y fotógrafa. Ahorré durante dos años para comprarme mi primera cámara réflex, una Nikon D80  y una LOMO LCA que siguen acompañándome en mis paseos por la ciudad. Con el tiempo y gracias a la generosidad de otros, he adoptado y tomado prestadas varias cámaras, pero sigo siendo más de Nikon que de Canon. He explorado lo análogico y si pudiera, no querría otra cosa. Porque revelar se parece a ver el mundo con ojos nuevos. Amo el blanco y negro por encima de todas las gamas cromáticas, pero de vez en cuando me llevo la contraria para sumergirme en el color y lo que obtengo evidencia al temblor que me mueve.

No soy quien para definir mi estilo porque creo que todo arte es una búsqueda y por ello un aprendizaje. Respeto a los maestros y a los desconocidos para el gran público que también lo son y de los que aprendo cada día.  Mis referentes son una biblioteca cada vez más grande de gente inquieta: Piedad Isla, Gonzalo Cualladó, Inge Morath, Ricard Terré, Julia Cameron, Robert Frank, Francesca Woodman, Vivian Maier, Juanan Requena, Emmet Gowin, Sophie Calle ,Virginia Rota o Saul Leiter. Pero que me gusten no significa que los mimetice, son el tipo de gente a la que me gusta escuchar, porque para mí las fotografías guardan el sonido de mundo que se nos escapa.

Mi proyecto callejero se construye a paso de flâneur, nunca salgo con una idea concreta de casa, es mejor así. Me atraen poderosamente los entornos botánicos y los rostros y gestos de quienes no se sienten observados. La naturalidad me fascina y me reta a partes iguales, la calle es la mejor escuela.

Para mi proyecto de lumens me obligo a concretar mi intención. Salgo a buscar hojas y flores y reflexiono antes de realizar la exposición lumínica. He aprendido a eliminar el ruido y cercar la esencia. Trabajo con papeles fotográficos caducados (Kodak, Ilford, Tetenal), al ser un proyecto analógico es importante sentirse cómodo con el componente de improvisación que tiene el proceso, ninguna impresión se parece a la anterior, porque cada imagen es única.